En un criadero de cerdos, el manejo de efluentes se juega en dos lugares: las fosas de los galpones y el sistema de lagunas. Un error frecuente es tratarlos como problemas separados. Son un mismo sistema, y lo que se hace mal en la fosa termina apareciendo en la laguna semanas después.
Esta guía resume el protocolo operativo que aplicamos en establecimientos porcinos, incluyendo la dosificación bacteriana, la periodicidad de vaciado y el destino final del efluente tratado.
Qué hay en el efluente de un criadero
El efluente de un establecimiento porcino son los residuos líquidos y sólidos que provienen de los animales y del establecimiento en sí:
- Estiércol y orina de los animales
- Agua de higiene
- Restos de animales
- Otros residuos del establecimiento
Su composición química es aproximadamente 85 % de residuo orgánico y 15 % de residuo inorgánico. Esa altísima proporción orgánica es la razón por la cual el tratamiento biológico es el camino natural para este tipo de efluente — y también la razón por la que las lagunas porcinas se colmatan más rápido que las de cualquier otro sector.
En cuanto a la separación de sólidos, la referencia de diseño es de 250 a 300 gramos por animal por día.
El manejo de las fosas
Periodicidad de vaciado
El vaciado de las fosas estercoleras de cada galpón tiene un objetivo prioritario que no es el tratamiento del efluente sino mantener la calidad del ambiente en el cual el cerdo vive. La situación ideal es una periodicidad no mayor a 30 días.
Las consecuencias de un mal manejo del vaciado son concretas y acumulativas:
- Desmejoramiento del ambiente dentro del galpón por la polución de gases, con impacto directo en la productividad del animal.
- Sedimentos de sólidos cada vez más compactos, que se vuelven progresivamente más difíciles de remover.
- Deterioro de instalaciones por los gases corrosivos — principalmente el ácido sulfhídrico, responsable de la corrosión de las estructuras metálicas y de la incrustación de sales en los caños de desagüe.
Vaciado total, nunca parcial
El vaciado debe ser total. Si se vacía solo la mitad de la fosa, comienzan a acumularse sólidos que con el tiempo serán muy difíciles de remover. Es una de las causas más frecuentes de fosas que terminan requiriendo intervención mecánica.
Cronograma escalonado
No hay que vaciar todas las fosas juntas: eso genera un shock de carga que afecta al ecosistema de las lagunas, justamente el sistema que después tiene que degradar esa carga.
Lo más recomendable es vaciar una fosa por día, aunque el cronograma exacto varía según el número total de fosas del criadero.
Protocolo de dosificación bacteriana
Para asegurar un tratamiento efectivo, tanto en las fosas como en las lagunas:
- Dosificación correcta según la tabla de dosificación definida para el establecimiento, que depende de la cantidad de animales y su peso.
- Las bolsitas son de 25 o 50 gramos y son hidrosolubles: no hace falta romperlas ni mojarlas previamente.
- Secuencia de aplicación en la fosa: se vacía totalmente la fosa → se vuelve a llenar con como mínimo 15 cm de agua → una vez llena, se arrojan las bolsitas hidrosolubles correspondientes. Siempre con presencia animal.
- El producto que no se pueda dosificar en los galpones —por ejemplo por pista seca, o por vaciado continuo de la fosa de gestación— se debe inocular en la entrada de la primera laguna. No se descarta.
- Almacenamiento: en lugar fresco y seco, que no se moje y no esté al sol. No requiere refrigeración.
Sobre la desinfección
Una duda habitual: la desinfección no interfiere en el tratamiento microbiológico. Cada establecimiento puede continuar utilizando el método de desinfección que tenga convenido, sin modificarlo por el tratamiento bacteriano.
El sistema de lagunas
En Argentina, los efluentes de cerdos se tratan casi en su totalidad mediante sistemas de lagunas de oxidación, por la complejidad y el costo de otras instalaciones y por la disponibilidad de terreno. El diseño —cantidad y tamaño de lagunas— depende de la cantidad de animales y su peso.
Un sistema típico combina una laguna anaeróbica como cabecera, seguida de una o más lagunas aeróbicas.
Impermeabilización: obligación legal
Por ley es obligación impermeabilizar las lagunas. Los métodos aceptados incluyen:
- Suelo cemento
- Bentonita sódica
- Geomembranas de polietileno
Interconexiones
Se recomiendan ingresos y egresos múltiples entre lagunas, y colocar caños T a la salida de cada laguna con el objetivo de retener la mayor cantidad posible de sólidos, evitando que pasen a la etapa siguiente.
Este detalle de diseño tiene impacto directo en la velocidad de colmatación de las lagunas posteriores.
Un punto de gestión, no técnico
Vale mencionarlo porque aparece una y otra vez: es importante lograr una conciencia de higiene entre el personal del establecimiento, y desterrar la idea de que las lagunas de tratamiento de efluentes son un depósito de basura de cualquier índole.
Destino del efluente tratado
Para poder optar por cualquiera de estas alternativas, el líquido debe encuadrarse dentro de las exigencias que la legislación vigente establece para cada caso.
Vuelco a cauce público
Cumpliendo la legislación vigente de cada provincia, permite el vuelco continuo. Los parámetros exigidos varían según el destino de la descarga — el detalle está en nuestra guía sobre la Resolución 336/03 de ADA.
Recirculación a fosas
Reutilizar el efluente tratado para el llenado de las fosas tiene tres beneficios simultáneos:
- Permite mantener una menor periodicidad en el vaciado de fosas.
- No se utiliza agua de consumo para el llenado.
- No se aumenta el caudal que llega a las lagunas.
Fertilización y riego
Los efluentes porcinos se caracterizan por su enriquecimiento en nitrato y fosfato. Al fertilizar o regar con ellos, se incorporan al suelo nutrientes valiosos para los cultivos.
Un ensayo de rendimientos sobre la campaña 2012/13 midió el efecto sobre distintos lotes, comparando contra un testigo sin fertilizar (rendimiento seco al 14,5 %):
| Tratamiento | Rendimiento | Dif. con testigo | Costo/ha | Beneficio/ha |
|---|---|---|---|---|
| Testigo | 9.587 | — | $378 | — |
| 100 % P+N | 11.806 | +2.219 | $1.051 | $1.190,98 |
| 23.000 L efluente | 11.847 | +2.260 | $578 | $1.698,67 |
| 46.000 L efluente | 13.776 | +4.189 | $778 | $3.119,30 |
| 50 % P+N + 23.000 L | 12.123 | +2.536 | $914 | $1.594,02 |
| 50 % P+N + 46.000 L | 12.949 | +3.362 | $1.114 | $2.088,13 |
| 100 % P+N + 23.000 L | 14.002 | +4.415 | $1.251 | $2.835,89 |
Valores del ensayo de la campaña 2012/13. Los costos están expresados en pesos de esa campaña y se incluyen para mostrar la relación entre alternativas, no como referencia de precios actuales.
El dato relevante no son los montos —que corresponden a 2012/13— sino la relación entre las opciones: la aplicación de 46.000 litros de efluente por hectárea, sola, superó en rendimiento y en beneficio neto a la fertilización química completa, a un costo sensiblemente menor.
Por qué esto importa para el negocio
El manejo de efluentes en un criadero no tiene que ser un problema, y menos un problema diario. Un sistema bien diseñado, con un protocolo de vaciado respetado y una dosificación ajustada al establecimiento, se vuelve rutina.
Además, el efluente tratado deja de ser un pasivo y pasa a ser un insumo: la recirculación ahorra agua de consumo y el fertirriego reemplaza parcial o totalmente la fertilización química. Ahí está el recupero de la inversión.
En TratEcoSA acompañamos hoy establecimientos porcinos que superan en conjunto las 50.000 madres bajo asistencia. Si querés revisar el manejo de fosas y lagunas de tu criadero, podés ver nuestra página de bioaumentación para criaderos de cerdos o escribirnos para coordinar un relevamiento.